Su nombre es Martina, es una mujer hermosa,pero destruida por el dolor. Esta cubierta de tu tatuajes, entre ellos uno con su nombre para poder recordarlo cada día. A Martina no le gusta comer,ni dormir, se acostumbró porque hace años que no puede,en realidad hace años que no la dejo.
Nosotras vivimos en un lugar donde todos estamos encerrados, nos vestimos igual y comemos a la misma hora, pero eso no nos importa, porque nuestro mundo esta conformado solo por dos personas, Martina y yo. En este lugar, se usa mucha el color blanco pero eso no ayuda mucho, parece un infierno disfrazado de ángel. Aquí no tenemos amigos, nuestros compañeros nos temen, sin motivo la verdad...¡ Si los vieras! Uno más raro que el otro.
A Martina la vienen a visitar algunas veces al mes, pero quién viene mas seguido es su hija, que es igualita a ella, es tentadoramente igual para mi. Una vez le trajo una muñeca, y deje que su mamá la conservara solo porque me cae bien, lo que sí , obligué a Marti a cortarle las orejas a su nueva adquisición, para que las dos sean iguales,porque me olvidé de mencionarles,que Martina no tiene orejas, se las quitó hace exactamente 15 meses, cuando quiso dejar de oírme. Pero mejor no hablar de eso, porque me hace enfurecer y eso no es bueno para nadie, y mucho menos para Martina. Una vez me enojé tanto que la obligué a cortarle los dedos a una mujer que nos vino a visitar, vino con un maletín y unas pastillas que le quiso regalar y encima intentó convencerla de que yo no existia. Pero ese es otro tema que no quiero tratar.
A estas alturas, ustedes se preguntaran por qué Martina hace todo lo que le aconsejo y también se preguntaran exactamente quien soy en su vida. La verdad es que soy su dueña, ella es esclava de mi voz. Martina nunca dejará de oírme mientras viva. No existe en el mundo remedio que pueda matarme , su cuerpo y alma me pertenecen cada día, su mente es mi hogar. Soy y seré su ETERNA ENFERMEDAD. Y para serles sincera, estuve pensando seriamente en visitar a su hija cuando Martina ya no pueda resistirme, creo que ya encontré mi nueva huésped.
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